Tiempo de Pujanza

Tiempo de Pujanza

Artículo publicado en la Revista Ecos de la Villa de Abril de 2017. Covarrubias. Burgos

Todas las personas anhelamos sentirnos bien, hacer aquello que nos gusta, lograr aquello que nos proponemos y disfrutar sin medida.

A este anhelo maravilloso que todos tenemos le sale al cruce un gran obstáculo por el que nuestro gran anhelo corre el riesgo de deformarse, de achicarse, de ser resignado a momentos cortos, hasta el punto de verlo como algo efímero y casi imposible.

Ese obstáculo está adentro de cada persona. Es el que nos hace creer que nuestras obligaciones, deberes y responsabilidades es lo que nos impide construir la felicidad que anhelamos. Y es el mismo obstáculo que nos hace pensar que nuestro problema reside en lo que nos falta. Principalmente la falta de dinero, salud y tiempo es la supuesta razón de no alcanzar lo que anhelamos.

El nombre de nuestro mayor obstáculo se llama conformismo: quedarnos atrapados en un misma visión del mundo dentro de los límites y rutinas de nuestros hábitos mentales y perceptivos.

No hay Éxito ni Felicidad para quien se conforma.

El “confort-mismo”, valga el chiste, es el espejismo de un oasis confortable donde el sufrimiento supuestamente disminuye porque dejamos de chocar contra nuestros límites, sin considerar que nunca nuestra felicidad y nuestro éxito lo vamos a construir contra algo o contra alguien.

Cuando chocas contra tus límites fortaleces tus límites; eso no quiere decir que tienes que conformarte.

Felicidad y éxito derivan de impulsarnos constantemente hacia más allá de nuestros límites habituales. Es necesario aprender a atravesar nuestros límites perceptivos, sensitivos y materiales.

Cada día, los medios de comunicación lanzan mensajes que implican la necesidad de innovar, de renovarnos y de reinventarnos, y hasta tal punto el mensaje de renovación es importante que a las mismísimas energías no contaminantes les llamamos renovables.

Reconocemos el valor de la pujanza. Reconocemos que prosperidad y pujanza van juntas y que una sociedad próspera se ha de sustentar en la prosperidad de las personas.

Pujar implica elevarnos, dirigirnos a los más alto hacia lograr aquello que deseamos. Pujanza y conformismo son antónimos.

Es tan fuerte el poder de la pujanza, que si nos mantenemos pujantes es posible incluso usar el conformismo a nuestro favor.

El conformismo es una fuerza psíquica inercial que nos propulsa a quedarnos en el lugar en el que estamos. No importa cual sea ese lugar.

Pongamos por ejemplo el caso de una persona que padece de alguna dolencia de la que puede recuperarse haciendo una vida más saludable. El conformismo la mantendrá en el círculo vicioso de la enfermedad, en cambio si se decide por la pujanza, la persona se implicará en disfrutar de un estilo de vida más sano.

Disfrutar es la clave de la pujanza. Te invito a hacer esta prueba. Come durante unos meses, comida equilibrada y bien cocinada, que te resulte apetitosa y en las cantidades calóricas adecuadas al peso y al estado de salud que quieres tener.

Infórmale a tu psiquismo que esto lo haces principalmente para disfrutar más de tu vida y también por las razones de salud que tú tengas. Verás que al cabo de un tiempo, lo que comías antes ya no te resulta tan apetecible y lo que antes, para ti, era una ración normal ahora esa ración te produce pesadez y hasta indigestión.

El psiquismo sigue a lo anterior, la inercia ahora juega a tu favor, sólo requieres sostener tu esfuerzo por el tiempo suficiente hasta que lo que quieres se te vuelva normal. Y recordarte siempre que eso lo haces para disfrutar y que realmente lo disfrutas.

Lo mismo sucede cuando la dolencia está en nuestro “bolsillo”. Pujanza es dirigirnos siempre a lo más elevado. Pujanza no es trabajar y trabajar.

Hay millones de personas que pasan su vida trabajando y sólo logran lo necesario para sobrevivir. Y en los casos que el trabajar mucho ha resultado en prosperidad ha sido principalmente en cuanto a lo económico se refiere, y en muchos casos en detrimento de otras áreas de la vida de la persona, como familia o salud, o ambas.

Además en la actualidad, la tecnología avanza cada vez más. Una máquina hace el trabajo que antes hacían 10, 20 y hasta más de 100 operarios, lo que dificulta que el trabajar más siga siendo una solución.

No es necesario enojarnos o desesperarnos ante esta situación. Estamos ante un nuevo campo de aprendizaje. El tablero de juego ha cambiado. La mentalidad del trabajar más en detrimento del disfrute, que fue buque insignia de la pujanza en épocas pasadas, hoy hace aguas y se está viniendo a pique…

Te invito a un cambio de actitud. La palabra clave hoy es Felicidad. La pujanza de hoy consiste en unir trabajo con deseo, con motivación, con disfrute, con observación, con creatividad, con receptividad, con sentimientos de amor y plenitud, con valores de orden, respeto y agradecimiento, y con la capacidad de generar atracción e interés hacia lo que hacemos.

La solución es trabajar mejor, más eficientemente y llevando el trabajo hacia más áreas de nuestra vida. La separación entre trabajo y disfrute se nos muestra a cada momento más inútil.

Trabajar para disfrutar después es una de las ideas más obstaculizadoras a nuestro propio bienestar. El disfrute va unido a lo que hacemos o nuestra capacidad de disfrutar se verá seriamente perjudicada. Además, si no hay disfrute en lo que hacemos, lo que hacemos se vuelve poco atractivo para nuestros clientes y para las personas que nos rodean.

Perdemos por doble vía, internamente mermando nuestra capacidad de disfrute y externamente, disminuyendo nuestros ingresos y afectos.

Los desafíos del siglo XXI requieren de un nuevo aprendizaje vital que implica que cada persona honre sus deseos y decisiones, que se reconozca y se valore y que no se quede atrapada detrás del rol que supuestamente le “asignaron” en la vida.

No hace falta vender un producto estrella o un producto barato para lograr más ingresos. Hace falta que sea un producto creado y presentado atractivamente, por personas que aman y disfrutan de su trabajo, que transmiten respeto y agradecimiento a sus clientes. Esas personas son un auténtico imán de la Felicidad.

Para trabajar hacia la Felicidad es preciso diferenciar amor de demandar reconocimiento y diferenciar respeto y agradecimiento de servilismo.

Poner énfasis en el reconocimiento del otro sin reconocernos en nuestra valía atrae a personas que no reconocen el valor de lo que hacemos, ya que quien no se reconoce a sí mismo y busca el reconocimiento afuera, atrae a personas iguales. El servilismo atrae a clientes que tenderán a comportarse de manera altiva e irrespetuosa, porque es allí donde se los ha colocado.

Durante siglos, se ha debatido esterilmente si el dinero trae o no la Felicidad. La apuesta que los hombres y mujeres prósperos hacen es que la felicidad les trae el dinero. Sólo si está feliz puede contagiar y atraer felicidad.

La felicidad tiene escalas. Aquí también es necesario diferenciar la felicidad “vanitas” o pasatista, en que se ha convertido el ideal de felicidad en la actualidad, de la Felicidad “eudaimónica” o virtuosa como se la concibe originalmente y que es un estado de plenitud de Ser.

Un estado totalmente inclusivo a aprender por cada persona cotidianamente, que implica disfrutar de lo positivo y gestionar adecuadamente lo negativo, que implica soñar y realizar nuestros sueños, que implica disfrutar plenamente y comprender la naturaleza de nuestro sufrimiento hacia disolverlo.

Me remito a la preciosa frase del famoso escritor libanés khalil Gibrán que lo dice todo acerca de la actitud más pujante y feliz hacia el trabajo: “Trabajo es amor hecho visible.” “Todo trabajo es vacío cuando no hay amor.”

Te invito a un nuevo aprendizaje vital acorde con los desafíos que el siglo XXI nos plantea.

Te invito a que definas con claridad lo que deseas, y que avances hacia lograrlo, considerando todas las áreas de tu vida.

Te invito a escucharte.

Te invito a que diferencies límites reales de imaginarios. Gran parte de nuestros límites son límites imaginarios que están definidos por nuestra visión del mundo.

Te invito a vaciarte de lo que te hace límite internamente y a que redefinas qué es posible y que no lo es para Ti.

¡Muchas Gracias!

Eduardo Monteiro

Creador y Coach de El Arte de Habitar Lo Cotidiano

www.habitarlocotidiano.es

habitarlocotidiano@gmail.com

611486594

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